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Historia de la pedanía

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Helados La Tercia escudo
La Tercia, 8 de mayo de 1999
Alcalde-Presidente de la Junta de Vecinos de Gea y Truyols
Valeriano Pérez Pérez


Escudo cuadrilongo de perfil español. En campo de sinople (verde), una sierra, de plata, y en punta, una casa de oro. Timbrado de la Corona Real de España; es decir: un círculo de oro engastado en piedras preciosas, compuesto de ocho florones (cinco vistos) de hojas de acanto, interpoladas de perlas y de cuyas hojas salen otras tantas diademas sumadas de perlas que convergen en un mundo de azur (azul), con el semimeridiana y el ecuador de oro, sumado de una cruz de oro y la corona forrada de gules (rojo).


La pedanía de Gea y Truyols estaba formada por rahales o rafales durante la dominación árabe, y así aparece tras la conquista por Alfonso X El Sabio. Se hizo, por entonces, el repartimiento de algunas tierras, sin duda las mejores de ellas. El rafal llamado Borrambla fue concedido a don Domingo Pérez, repostero mayor de la Reina, y a Roy Sánchez de Barçenellas;  y del rafal Amoxerif dieron dos yugadas a San de Mora. A éste mismo le dieron el rahal Aben Haçen con otros dos rahales pequeños. Desde entonces, el territorio fue conocido como Sandemora hasta el siglo XVII, en que pasó a llamarse Caracolero. Por algún tiempo, las dos denominaciones fueron usadas simultáneamente.

En una época que podríamos datar en el siglo XVII, la parte occidental del territorio fue adquirida por Martín Truyol, quien pagaba por ello el censo correspondiente al Ayuntamiento de Murcia. En 1726, dichos bienes habían recaído en Fray Martín y Fray Juan Truyol de la orden de Predicadores, quienes siguieron pagando el censo al municipio.

En otra parte del territorio, se cita en 1720 a Martín de Gea, natural de Cehegrn, casado con Ana Arteaga Gamboa, quienes fueron padres de Martín de Gea. Otro de Gea, llamado Francisco Javier, morador en el partido de Avileses, recibió tierras y solares en Sucina en 1744, cuando se fundó dicho pueblo, y en 1749 vivía en Caracolero. Éste de Gea, natural de Pacheco, estaba casado con Ana Martínez, y tuvieron por hijo, en 1746, a Alonso Antonio de Gea. Dicha familia de Gea, que obtuvo en 1776 ejecutoria de nobleza, dio su nombre a parte de la diputación llamada entonces Caracolero, dependiente de la parroquia de Sucina.

El 24 de septiembre de 1735 iba a tener lugar un hecho importante para el lugar: Melchor Ximénez, morador en Caracolero, aceptó que se fabricase en tierra suya una casa-tercia, en una fanega de tierra, de la cual hizo donación. Y el cabildo catedralicio le concedió que pudiese habitar dicha casa los días de su vida mientras no la necesitase, sin pagar nada, pero una vez fallecido la gracia cesaba.

La construcción comenzó el 30 de enero siguiente y terminó el ocho de junio. Los trabajos fueron dirigidos por José Alcami, maestro alarife, vecino de Murcia, encargándose de la carpintería Juan Pérez Martínez. Trabajaron en la obra el maestro, oficiales y 5 peones, así como el hombre con el pollino para traer agua; pero a veces llegaron a intervenir hasta 8 peones.

En cuanto a la inversión económica destinada para la construcción, tenemos lo siguiente: 8 cántaros que importaron 3 reales; y el porte de llevar las herramientas, 6 reales; la albañilería costó 1.249 reales y 9 maravedis; 779 reales las puertas y ventanas de madera. El costo total, cuyos detalles conocemos, importó 4.056 reales 19 maravedís.

Fue encargado de la obra don Antonio Moreno Castillejo, prebendado, que murió antes de firmar las actas. Desde entonces, dicho edificio, que aún se conserva, ha dado nombre a la parte principal y más poblada de la pedanía, conocida como La Tercia.

A la hora de proyectar su escudo heráldico, se ha tenido en cuenta que el principal medio económico de sus habitantes es la agricultura y, por ello, el campo es de sinople (verde). En él, se inserta una sierra, la de Columbares, a cuyas faldas y pies se asienta el territorio.

Dicha sierra (en la cual se descubrieron y explotaron en el siglo XIX diversas minas metalíferas) la separa de la capitalidad del municipio y da configuración al paisaje. Va esmaltada en plata. Bajo ella, y en punta, una casa (la casa-tercia), edificio más significativo de la pedanía y que, como hemos dicho, da nombre al caserío principal.

Está esmaltada de oro, como símbolo de la riqueza de los diezmos que en ella se almacenaban. Finalmente, timbrada de Corona Real, pues tanto Sandemora, como Caracolero, Gea y Truyols y La Tercia, siempre han sido lugares de realengo y nunca han estado sujetos a señorío particular.

Luis Lisón Hernández
Diplomado en Genealogía, Heráldica
y Derecho Nobiliario.
Helados La Tercia firma

La pedanía de Gea y Truyols se ubica en la extensa zona que, tradicionalmente, se conoce como el “campo murciano”, a una altitud media de 185 m sobre el nivel del mar, teniendo actualmente, una extensión aproximada de 51,383 km². Se encuentra limitada al Norte por las pedanías de Cañadas de San Pedro y Algezares, siendo las sierras de Columbares y los Villares su frontera natural con ellas; al Oeste, la pedanía de Baños y Mendigo; al Este, la pedanía de Sucina y parte de la de Jerónimo y Avileses; y, al Sur, nuevamente Jerónimo y Avileses, la pedanía de Los Martínez del Puerto y el municipio de Torre Pacheco.

La denominación compuesta, que presenta esta pedanía en la actualidad, es fruto de la evolución de su población, que, al igual que la gran mayoría de las pedanías del campo, ha ido disminuyendo en efectivos, lo que ha obligado a unir varias de las antiguas diputaciones o pedanías para poder conformar entidades de población conforme a las condiciones y número de habitantes exigidos por la legislación vigente. El origen de estas denominaciones deviene, en su mayoría, tal como resalta Jiménez de Gregorio, de su vinculación a las diferentes familias castellanas, aragonesas y catalanas que recibieron tierras en el campo y que fueron construyendo sus caseríos, a los que luego se conocerá por el nombre de sus ocupantes. Por ello, su denominación contiene el nombre de uno de los antiguos caseríos, Lo Gea, al que se añadió posteriormente, el apellido de una de las familias residentes en la zona, aunque el núcleo principal de población es conocido como La Tercia. 
Helados La Tercia Gea y Truyols
Actualmente, Gea y Truyols queda conformada, en el nomenclator vigente para el término municipal de Murcia, por las entidades singulares Lo Gea (con los núcleos de Lo Gea y Pino Doncel) y La Tercia (con los núcleos de La Tercia y Casa del Cura) y el Caracolero.
La historia de Gea y Truyols no varía de las del resto de caseríos, lugares y posteriores diputaciones del campo, cuyo devenir estará íntimamente ligado a las características geográficas y climatológicas, que hacen de esta zona un lugar ingrato por la falta de lluvias, e inseguro por las continuas razzias y posteriores ataques de los piratas beberíscos. El campo murciano fue, desde su incorporación al Reino de Castilla, la natural zona de expansión de Murcia y de su huerta. Como destaca Ángel Luis Molina, excepto algunos rafales o rahales musulmanes ya existentes y algunas parcelas nuevas que fueron inicialmente asignados por Alfonso X, la gran mayoría de estas tierras quedarán en propiedad del concejo murciano como bienes y aprovechamiento común, en donde, inicialmente, se realizaba una economía pastoril y se cazaba con entera libertad.
Helados La Tercia reparto de tierras
Desde finales del siglo XII, el concejo utilizará las tierras del campo como reserva para ir haciendo propietarios, por donaciones censales o a título gratuito, premiando así los servicios que se le prestaban. No obstante, la colonización y repoblamiento será un proceso muy lento, que se desarrollará a lo largo de los siglos siguientes.
Helados La Tercia aldeas
Cada parcela de tierra era una unidad económica completa, formada por la explotación del suelo y por el caserío que aloja todo el año a la familia labriega, contando en él con dependencias para el ganado, el grano y los aperos.

No será hasta bien entrado el siglo XVIII cuando se inicie el nacimiento de los núcleos de población concentrada, como alternativa necesaria al poblamiento disperso. Hasta ese momento y excepto Fuente Álamo y Los Alcázares, no existen núcleos urbanos. 
La primera mitad del siglo XVI representa la etapa más pródiga en repartos de tierras, avanzando los colonos sobre la llanura y extendiéndose hasta el Mar Menor. Esta colonización sigue realizándose, como resalta el citado Jiménez de Gregorio, a través de la construcción de caseríos, aunque no formando apretados núcleos de población como en otras regiones españolas igualmente de secano, sino salpicando de viviendas labradoras toda la llanura.
Helados La Tercia 264 habitantes
Incluso hacia finales del citado siglo, los núcleos de población surgidos son muy pequeños. Prueba de ello es que, salvo Torre Pacheco y Fuente Álamo, que superan el millar de habitantes, el resto se mantiene entre 200 y 300 habitantes.

En el año 1772, queda constancia que de la diputación de Corvera dependían los caseríos de los Martínez, Campuzano, Balsa de Aledo, Baños y Mendigo, partiendo de Lo Jurado, Ventanas, Valladolises, Balsapintada, Lobosillo, Truyols y Doña Lucía o San Antonio. Posteriormente, a partir de 1785, dentro de la organización administrativa de Murcia, se incluían Gea y Truyols como aldeas de realengo con alcalde pedáneo en cada una de ellas.

En los inicios del siglo XIX, concretamente en el censo de 1809, se cita a “Truyol y Gea”, a la que se asigna una población de 264 habitantes. Con la llegada del denominado trienio liberal (1820-1823), fueron creados gran cantidad de pequeños ayuntamientos, entre ellos el de Sucina, cuyo territorio también lo conformaban las localidades de Balsicas, Cañadas de San Pedro, Gea y Truyols, Cabezo de la Plata y Jerónimo y Avileses.
Helados La Tercia Murcia
Esta situación se mantuvo durante mucho tiempo, dada la falta de capacidad económica y la lejanía de los pueblos asociados a la cabecera municipal. Como podemos observar, ya comienza a utilizarse la denominación compuesta para referirse a la pedanía. En el año 1834, con motivo de la división, se incluye a Geo o Troyuls. 
También se tiene noticias, a través de los datos aportados por Pascual Madoz, de que, a mediados de siglo, la diputación de “Gea y Trullors” pertenece al municipio de Murcia, aunque sigue dependiendo jurídica y eclesiásticamente, junto con “Abileses”, parte de Balsicas y Cañadas de San Pedro, de la diputación de Sucina.
Entrados en el siglo XX, puede constatarse que, especialmente a partir de 1960, el declive poblacional de la pedanía es muy importante. Así, de los 1.071 habitantes de 1960, se desciende a 786 de 1964, a los 506 de 1970, a los 333 de 1981 y a los 331 de 1991. En la renovación padronal realizada en 1986, se produce un leve aumento, ya que figuran inscritos 412 vecinos. La mayor parte de esta población se concentra en el núcleo principal de La Tercia. 
Helados La Tercia cultivos
Una gran parte de la población activa se dedica a las tareas agrícolas, tanto a los cultivos de secano (almendro y olivo), como a los de regadío (alcahofa, melón, lechuga), teniendo, en la actualidad, un gran auge los cultivos de invernadero con excelentes resultados.